Antes de Locomotion estuvo Caloi en su tinta
Cuando se habla de dónde salió la costumbre de ver cortos de animación independiente en la tele, la mayoría se acuerda de Locomotion, el canal que llegó a transmitirse en toda Latinoamérica y también en España. Pero antes de Locomotion, ya desde 1990, estaba Caloi en su tinta en ATC (Argentina Televisora Color), el canal de televisión pública de Argentina, hoy conocido como Televisión Pública Argentina (Canal 7).
Quién fue Caloi
Carlos Loiseau, "Caloi" (Salta, 1948 – Adrogué, 2012), es una de las figuras más grandes del humor gráfico argentino. Empezó a publicar en 1966 en la revista Tía Vicenta, con apenas 18 años, y a partir de ahí no paró: pasó por Análisis, Satiricón, Mengano, El Gráfico, y desde 1968 fue una presencia fija en Clarín, el diario de mayor tirada del país.
Ahí, en 1973, nació su criatura más famosa: Clemente, ese personaje sin brazos, a rayas, que empezó como secundario de la tira "Bartolo el maquinista" y terminó comiéndose la tira entera. Clemente se volvió un ícono nacional durante el Mundial '78, cuando desde la contratapa de Clarín instigaba a los hinchas a "tirar papelitos" en la cancha — la génesis de la tradición del confetti en el fútbol argentino. Alrededor de Clemente, Caloi armó todo un universo de personajes: Bartolo, la canaria Mimí, la Mulatona, el Clementosaurio, el filósofo Dolínades (en homenaje a Alejandro Dolina), y hasta un busto parlante de Freud.
Por su trayectoria y su aporte a la cultura popular, en 2004 fue declarado "Personalidad destacada de la cultura" y Clemente pasó a ser "patrimonio cultural" de la Ciudad de Buenos Aires; en 2009 lo nombraron ciudadano ilustre. Su hijo, Tute (Juan Matías Loiseau), siguió sus pasos como historietista.
El ciclo: un hito en la tele latinoamericana
Pero Caloi no se quedó solo en la historieta. En 1990 arrancó Caloi en su tinta, un programa de TV que él mismo conducía, dedicado a mostrar lo mejor de la animación de autor de todo el mundo — algo que en ese momento prácticamente no se veía en ningún otro lado. El programa duró más de una década en el aire (pasó por ATC, Canal (á) y Canal 7) y se convirtió, sin que nadie se lo propusiera como negocio, en una especie de productora independiente: Caloi y su pareja María Verónica Ramírez compraban derechos a jóvenes realizadores, apoyaban económicamente producciones nacionales, armaban ciclos gratuitos y pantallas itinerantes por el interior del país, y con los años consolidaron también la sección de animación del Festival de Mar del Plata.
Ese trabajo de curaduría —ir a buscar lo mejor del mundo, elegirlo, mostrarlo, y encima ayudar a que se produjera más acá— no tiene demasiados equivalentes en la TV latinoamericana de la época. Es, en criollo, un hito histórico: el lugar donde varias generaciones de animadores y dibujantes argentinos vieron por primera vez cine de animación que no era ni Disney ni dibujitos de sábado a la mañana.
La edición en DVD
Todo ese archivo tuvo, además, una vida en formato físico: Caloi en su tinta salió en una colección de DVDs, lanzada por el 2006. No se trató de una edición por temporadas completas, sino de una selección temática de los mejores programas, organizada en packs de tres DVDs por volumen. Cada emisión se armaba alrededor de un eje (el amor, la infancia, las tragedias mínimas, la animación latinoamericana, entre otros) y reunía cortos de referentes mundiales como Jan Švankmajer, Bill Plympton, Nick Park, Caroline Leaf o Michaela Pavlátová. La colección llegó a tener al menos cinco volúmenes, y también circuló una edición de importación en Alemania.
Entonces, ¿qué tiene que ver con Locomotion?
Ahí es donde entra la pregunta que nos convoca. Esos cortos —material de nicho, para gente muy metida en animación— se vieron primero en Argentina por el programa de Caloi, años antes de que existiera cualquier canal de cable dedicado a esto. Ese antecedente es innegable.
¿Hubo un vínculo directo con Locomotion? Hay una sola fuente que lo dice de forma explícita: la propia María Verónica Ramírez contó en una entrevista de 2002 que Locomotion nació "inspirado en Caloi en su tinta" y que los llamaron antes del lanzamiento del canal para avisarles. Es un dato real, pero viene de un solo lado — nunca aparece confirmado desde Locomotion.
Ahí entra una hipótesis que vale la pena dejar planteada: Caloi, por su lugar como programador y su movida en festivales, probablemente ya tenía gestionados los derechos de una colección de cortos. Esa colección "ya tramitada" pudo haber sido la base que circuló después tanto por Locomotion como por I·Sat, que también tenía su propio espacio fijo de cortometrajes ("Cortos I·Sat") y pertenecía al mismo grupo empresario (Cisneros) que fundó Locomotion. Dos señales del mismo grupo, con segmentos de cortos casi en simultáneo, hace bastante más creíble que compartieran una misma fuente ya resuelta en materia de derechos.
Lo que falta y queda abierto:
Quién hizo exactamente ese llamado a Caloi, y si fue solo un gesto o hubo algo más de por medio.
Si los cortos de Locomotion e I·Sat salían realmente de la colección de Caloi, o si cada canal los conseguía por su cuenta y la coincidencia es más de época que de acuerdo.
Ninguna fuente del lado de los canales menciona a Caloi.
Lo que sí queda claro, más allá de todo esto: antes de que hubiera un canal dedicado a esto, estuvo Caloi.
Fuentes: Wikipedia (Caloi/Carlos Loiseau, Clemente, Caloi en su tinta); Biblioteca Nacional, "9 de noviembre de 1948: nace Carlos Loiseau"; entrevista a Caloi, El Confesionario (dic. 2002); La Nación, "Una sección más que animada"; ponencia ANIMA 2013 de Alejandro González (testimonio de Juan Pablo Zaramella); reseña de la colección en DVD en Espectadores (dic. 2006 / ene. 2009); Wikipedia (Locomotion, I·Sat).
